Qué esperar de tu primera visita a un spa
Si nunca has ido, la duda habitual es qué llevar y qué se hace al llegar. Con bañador, chanclas y ganas de desconectar es suficiente; el albornoz y la toalla los ponemos nosotros.
Al entrar hay una ficha breve sobre salud. No es burocracia: hay circuitos que no convienen con hipertensión, embarazo o problemas de circulación, y preferimos adaptarlos antes que evitarlos.
Reserva al menos dos horas. El cuerpo tarda un rato en soltarse y las prisas se llevan por delante buena parte del beneficio.